Lo más rico que una práctica puede darnos es atravesarnos de manera completa. En un comienzo, supusimos que sólo debíamos responder al discurso corporal y relacionarnos desde ese plano con las personas que asistíamos. Poco tiempo nos duró ese supuesto. La práctica comenzó a conquistar otros terrenos y a develar otros perfiles de la experiencia de ser humano.
Hoy, la práctica concreta nos demanda la integración de una formación intelectual y espiritual. Las clases teóricas son la otra cara de nuestra práctica y apuntan a un desarrollo de nuestra capacidad intelectual y crítica, al ejercicio de reflexionar sobre aquello que nos concierne como seres humanos. Las clases teóricas constituyen otra herramienta para vehiculizar la intención de Dỳnathos: una formación integral para desarrollar nuestra capacidad de elección y acción.
Persiguiendo esta consigna, comenzaron a funcionar los grupos de estudio. Este nuevo espacio está ideado como encuentros para investigar y experimentar desde la teoría; para estudiar, pensar y crear, de la mano de prestigiosos maestros, pensadores e intelectuales.


